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Faltan dos años para las presidenciales, pero en Paraguay ya se aceleran las internas

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Dentro de la ANR, el sector de Cartes parece decidido a repetir a su aspirante del 2017, el economista Santiago Peña.

La imposibilidad de reelección presidencial suele jugar en Paraguay como un acelerador de tiempos en el debate sobre candidaturas, por lo que, a casi dos años de los comicios, oficialismo y oposición ya exploran alternativas de nombres, en un caso, y de posibles alianzas en el otro, y las compulsas municipales de octubre próximo pueden funcionar como ensayo.

Por lo pronto, cinco nombres se anotan en la carrera por la candidatura del oficialista Partido Colorado, donde se repetirá la puja entre los sectores internos que encabezan, respectivamente, el expresidente Horacio Cartes y el mandatario Mario Abdo Benítez; mientras otros tantos postulantes buscan el primer lugar de la fórmula opositora, aunque en ese lado hay mucho terreno por recorrer todavía.

“El diseño institucional paraguayo favorece la aceleración de los tiempos. Como no hay reelección presidencial, a mitad de mandato los movimientos internos partidarios empiezan a disputar la sucesión presidencial. Esto afecta todavía más al partido de Gobierno. Son cinco años de Gobierno y al cuarto año la sucesión presidencial ya es un problema”, afirmó Marcos Pérez Talia, doctor en Ciencias Políticas e investigador de CONACyT-Paraguay.

En el coloradismo, las internas suelen ser muy particulares porque los sectores que compiten se enfrentan casi como partidos distintos, al menos hasta que una potencial victoria esté en riesgo, un mecanismo que, sumado a su estructura clientelar y al manejo del Estado, siempre le funcionó a la fuerza.

De hecho, desde el inicio de la dictadura de Alfredo Stroessner, colorado él también, en 1954, la ANR -nombre oficial del Partido Colorado- gobernó el país siempre a excepción de la incompleta gestión de Fernando Lugo, entre 2008 y 2012.

Efraín Alegre aspira a volver a ser candidato, luego de perder en 2013 y 2018.

Efraín Alegre aspira a volver a ser candidato, luego de perder en 2013 y 2018.

Dentro de la ANR, el sector de Cartes parece decidido a repetir a su aspirante del 2017, el economista Santiago Peña, y hasta suenan potenciales como compañeros de binomio para el exliberal el actual jefe de Diputados, Pedro Alliana, y el gobernador del departamento de Paraguarí, Juan Carlos Baruja.

Peña no suele guardarse sus críticas a Abdo Benítez, que lo derrotó en las internas de 2017: “Si nunca administró ni una farmacia, ¿cómo iba a administrar bien un país? La mayoría de sus errores fue por falta de decisión”, dijo hace unos meses.

Del otro lado, desde el sector de Abdo Benítez, Colorado Añetete, el vicepresidente Hugo Velázquez quiere ser candidato al Palacio de López y la misma aspiración tiene el ministro de Obras Públicas, Arnoldo Wiens.

Además, el senador Enrique Riera, que renunció a Honor Colorado, la línea de Cartes, también dejó entrever sus pretensiones de ser el próximo titular partidario o el candidato 2023, aunque sus posibilidades parecen escasas.

Para Pérez Talia, Cartes y Abdo Benítez “a priori están fuertemente enfrentados”, pero se trata de la “lógica histórica del coloradismo, la propia dinámica intrapartido de la ANR, que favorece el discurso de poder y oposición al mismo tiempo”.

Las elecciones municipales de octubre constituyen para el coloradismo una prueba al menos en dos sentidos: por un lado, resulta obvio que debe retener la mayor cantidad de comunas posibles; por el otro, cada triunfo o derrota tendrá peso interno hacia la definición de candidaturas 2023.

Pero también, de alguna manera, los comicios darán la medida del malestar ciudadano por el manejo de la pandemia y la débil estructura sanitaria del país.

“La falta de camas, de medicamentos, la llegada tardía de vacunas naturalmente afecta al Partido Colorado. De hecho, desde hace varios meses es tendencia en redes sociales el hashtag ANRNuncaMás”, reseñó Pérez Talia, en declaraciones a la agencia Télam.

"La pandemia está socavando fuertemente la legitimidad del coloradismo. Es la crisis ya no solo de la facción que gobierna, sino de un modelo de gestionar la cosa pública que parece agotado en todas sus expresiones.", advirtió Pérez Talía.

“La pandemia está socavando fuertemente la legitimidad del coloradismo. Es la crisis ya no solo de la facción que gobierna, sino de un modelo de gestionar la cosa pública que parece agotado en todas sus expresiones.”, advirtió Pérez Talía.

Del lado de la oposición, el cuadro es todavía más complejo porque varios sectores exploran la chance de una alianza que permita destronar a la ANR, aún a fuerza de unir partidos no muy cercanos en lo programático pero, al parecer, con cierto pragmatismo a la hora de ir a las urnas.

Si el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), el Frente Guasú, Patria Querida y algunas fuerzas distritales, como la nueva Asunción para Todos -que agrupa a 6 partidos- logran un acuerdo en un programa, deberán también coincidir en una figura que sea potable para todas las fuerzas y no esté vista como representante de la vieja política.

Hay una intención de algunos de estos partidos de ensayar esa posible coalición en las municipales, al menos en Asunción. Si el experimento se consigue y es exitoso, las chances de ir juntos al 2023 se acrecentarán.

Los números entusiasman a la dirigencia de estas fuerzas: si hubieran ido juntas en 2018, se habrían quedado con el Gobierno nacional.

El primer problema para esta chance puede ser la aspiración del reelecto titular del PLRA, Efraín Alegre, de volver a ser candidato, luego de perder en 2013 y 2018. Pero incluso dentro del liberalismo, no todos apoyan a Alegre; hay quienes empujan al empresario farmacéutico Norman Harrison, quien no cerró la posibilidad de postularse.

Otros dos con aspiraciones presidenciales son el senador Blas Llano, también del PLRA -aunque una derrota en las internas baja sus chances-, el exsenador de Cruzada Nacional Paraguayo Cubas; y Sebastián Villarejo, de Patria Querida.

El Frente Guasú amaga con impulsar al expresidente Fernando Lugo -aunque habría debate sobre la legalidad de su postulación- o a la exministra Esperanza Martínez, pero nadie cree que el primer lugar de una eventual fórmula pueda ser para esta alianza de centroizquierda.

“La pandemia está socavando fuertemente la legitimidad del coloradismo. Es la crisis ya no solo de la facción que gobierna, sino de un modelo de gestionar la cosa pública que parece agotado en todas sus expresiones. Pero eso per se no garantiza el triunfo de la oposición, hoy fraccionada en varios espacios”, advirtió Pérez Talia, para quien “el desafío pasa por ampliar sus interlocutores extra-partidos con la sociedad, armar un atractivo programa de Gobierno y una plataforma no solo partidaria sino supra-partidaria”.

El analista evaluó que “antes que priorizar el perfil” del candidato, “hay que hacer énfasis en la construcción del espacio vital opositor” porque es preciso “un espacio opositor partidario y supra-partidario que busque no solo la alternancia, sino también la alternativa al coloradismo”. Una vez que “se vaya conformando esa arena opositora -destacó-, las candidaturas irán decantándose de forma natural”.

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